Blackoustic en Santiago: una clase magistral

  • 8.5/10
    Recinto - 8.5/10
  • 10/10
    Sonido - 10/10
  • 10/10
    Interpretacion - 10/10
  • 9.5/10
    Setlist - 9.5/10
9.5/10

Blackoustic se convirtió en todo un hito anoche, en el cómodo Club Subterráneo de Providencia.
Muchas veces hemos compartido con nuestro fieles lectores reseñas sobre shows totalmente “enchufados”, ya sean de Rock en sí o más cargados hacia el Heavy Metal, pero ayer Timo Kotipelto y Jani Liimatainen nos dieron una clase magistral de cómo hacer música, de como hacer arte en un formato simple pero efectivo.

Eran las 21:00 y en tiempo milimétrico y puntual, con una intro bastante peculiar y con un local completamente sold out, Blackoustic inició show con una de las más queridas de su catálogo: Sleep Well. La gente canta inmediatamente al ritmo del dúo mientras le reclaman a los  pocos que graban con sus celulares y entorpecen la vista. La gente esta dispuesta a corear de lleno y, eufóricos, aplauden cada acorde.

Un gigantesco aplauso de parte del público y Timo nos introduce a “una canción de una banda aburrida que quizás conozcan”, y sin preámbulos, Black Diamond suena sin espera. El techo del local casi se viene abajo con el encanto del público y, hasta ahora, ha sido la que el público ha cantado con más emoción. En el puente hacia el solo de guitarra, Jani convierte la rítmica de la canción hacia algo más parecido a la polka finlandesa y la gente no dudo en animarse a bailar y moverse, algo sumamente difícil de creer en conciertos de Metal. Claro, Jani Liimatainen no estaba acá en Chile desde hace más de 16 años (tenía 21 años cuando vino el 2002 con Sonata Arctica) y para todos los asistentes esto era una verdadera fiesta.

Una pausa corta y Mr. T nos introduce a la siguiente canción: Out In The Fields.
La versión del dúo es agradable y sumamente cantabile, por lo que era de esperarse que toda la gente cantara junto al Blackoustic uno de los mejores cortes de Gary Moore. Se nos hizo un poco corta -de hecho el tiempo estaba volando en el recinto- y nos quedamos con ganas de más en el ultimo coro. Algo que vale la pena recordar es la cantidad gigante de personas reclamando por quienes estaban grabando con sus celulares sin apreciar el momento si no es a través de la pantalla.

Kotipelto nos “molesta” nuevamente diciéndonos que viene con otra canción de Stratovarius y, como podía esperarse, Shine in the Dark empieza a sonar. Pasa tibia en un principio, pero llegando el primer coro, el público se suma admirando el show magistral de música que el Blackoustic nos esta dando.
Kotipelto tiene la voz un poco cansada -debido al largo tour y a estar tocando todos los días sin parar- y se nota bastante en algunas partes, pero se apoya sin dudas en la voz increíble de Jani. El final es ovacionado por todos en el recinto y la verdad es que detalles como el cansancio de la voz de Timo pasan a segundo plano.
El dúo nuevamente empieza a realizar bromas entre canción (algo muy típico de ellos en este formato) y Timo nos dice que no nos quiere aburrir con una vieja canción de Stratovarius.  Una intro silenciosa y casi temblorosa, un coro fúnebre que se gira a la risa debido al carisma de los músicos y Seasons of Change despierta esos recuerdos de cuando muchos en el colegio o en la universidad cantaban esta canción hace ya 22 años atrás.
Emocionante de principio a fin y con Timo y Jani haciendo un dueto increíble.
“Otra aburrida canción de esa banda que no me gusta” y Million Light Years Away empieza a resonar en nuestros recuerdos. La gente no espera y corean sin demora la intro de esta canción. Impecable de principio a fin, tal como ha sido la tónica de todo el show, Blackoustic nos regaló un momento inolvidable tocando este clásico del disco Infinite.

Acá es necesario detenerse un poco y decir que luego de 6 canciones, la gente no se ha dado cuenta que ellos no han hecho ninguna detención de tiempo prolongado desde que empezó el show. Algo hay en este dúo que podrían estar toda la noche tocando y no nos daríamos cuenta de como el reloj avanza. Se generó una atmósfera tan auténtica, tan propia de los finlandeses; es como si hubiésemos estado en una fiesta en la casa de algún amigo o amiga, viendo como un par de invitados hacen reir al público y disfrutar de un muy agradable momento.

Y así como esta agradable el ambiente, Timo anuncia al compositor de esta canción y de un golpe suena Cain’s Offering en el local. Una adaptación magistral de I will build you a Rome es coreada por la gente que la conoce, tal como si fuera un clásico. Mucha gente no la conoció hasta que sonó el coro, pero se enchufaron sin dudar en la tónica del show. Destaco nuevamente el soporte que Jani Liimatainen hace con las segundas voces: este hombre desde que empezó hace años en Kemi no ha hecho nada más que seguir escalando y, con casi 38 años, sigue sonando como hace 15 años atrás sin desentonar.

Pasa el respetuoso aplauso del público y otro cover aparece en la parrilla: la querida Perfect Strangers de Deep Purple suena en una calidad increible, pero el público extrañamente no la acompañó hasta pasado el primer coro. Quizás habían algunos que no la conocían a pesar de todos sus años, pero luego del primer estribillo, todo volvió a la normalidad.

El pelirrojo de la guitarra esta fascinado con el público, sonríe a menudo y  nos comenta que escribió esta canción porque era joven y necesitaba el dinero, entr muchas risas del público. Un solo acorde bastó para que la gente diera por pagada una deuda desde hace 14 años atrás. La maravillosa My Selene (compuesta por Jani para el disco Reckoning Night de su ex-banda) es sin duda el punto más alto de la velada. Es una canción ejecutada con tanta naturalidad por ambos, con Timo llevando la melodía principal y Jani haciendo una segunda voz muy agradable cada vez que puede. Si ayer habían fans del viejo Sonata Arctica, probablemente se dieron pagados con esa banda luego de tanto tiempo, y que mejor que el mismo compositor sea quien se de tal derecho.
Ejecución impecable y quizás la más esperada por el público. 5 estrellas.

Y así como Jani tenía su as bajo la manga, Kotipelto tenía la suya y es un golazo asegurado. La melancólica Forever es cantada por todo el público al igual que la canción anterior. Es la mas cantada de la velada junto a My Selene y como no serlo si todos alguna vez la dedicamos o la cantamos con felicidad o pena, canciones que a muchos ayudaron a sentirse mejor o armarse de valor para decir “te amo”  a otra persona.
Ejecución impecable nuevamente y al terminar es aplaudida con mucha intensidad por los asistentes.

Una pequeña pausa para hidratarnos y respirar luego de tan intenso momento y  Timo nos introduce a otro cover, una canción del (en palabras del artista) mejor vocalista de Heavy Metal en toda la historia. Holy diver del inmortal Ronnie James Dio nos deleita y es cita obligada si vamos a ver al dúo. Como decía Timo en una antigua entrevista, ellos tratan de hacer un recorrido por sus influencias y la música que los define, y el producto está bien logrado.
Seguida de otro cover, y con Jani destrozando la guitarra acústica con sus manos, The Trooper de Iron Maiden es interpretada y cantada por todos. Algo  muy interesante y digno de destacar es la subida de 1 tono en 2 ocasiones (en el inicio de cada estrofa si más no recordamos), quiźas para darle más dinamismo a la situación o solamente para poner a prueba al público

Timo nos anuncia la última canción de la velada y la eterna Paradise de Stratovarius actúa canción de cierre pero la gente corea como si no quisiera que el show terminara. Esta increíblemente bien planteada al formato acústico y Kotipelto trata de llegar a las notas más agudas sin problema alguno. Está claro que el show no ha tenido muchas pausas y su voz ya se escucha gastada (tiene casi 50 años), pero para la edad que tiene, todos envidiariamos poder cantar como él a esa edad.
El hombre tiene sus años pero se nota que aún queda Kotipelto para rato y ni hablar de Jani Liimatainen.

Luego de un encore de 2 o 3 minutos, y mientras la gente grita para que regresen, Timo y Jani aparecen con poleras de la selección chilena de Fútbol.
La última canción del álbum que da vida a esta dupla suena, la canción popular de Suomi Karjalan kunnailla. Es increíble describir como suena tan igual o mejor que en el mismo disco y la emoción de los músicos y su amor por su tierra se transmite sin duda. Creo que es tan emocionante como la versión de Georg Ots.

Coming Home no se hace esperar y empieza a sonar a todo pulmón. La clásica canción del álbum Visions es directa, concreta y suena impecable. El público no quiere que la dupla baje del escenario y suenan tan fuerte que a ratos cuesta escuchar a Kotipelto o las bromas de Jani.
Acá se debe destacar la labor técnica pues el show ha sonado increíble a pesar de la estructura del recinto. El trabajo de producción es brillante.

Un clásico para cerrar que no necesita presentaciones: Hunting High and Low. Al igual que con My Selene y Forever, la estructura del recinto vibró con las voces de las más de 600 personas que habían en el recinto y que, a pesar de ser un show acústico e íntimo, hacían notar su garra y la pasión por el Metal como en cualquier otro concierto. Con un pequeño break antes del coro para agradecernos por todo y con Jani bromeando en formato stand-up comedy, es sorprendente notar que ya pasamos 16 canciones en menos de una hora y 30 minutos.
¿’Recuerdan que dijimos que Kotipelto tenía casi 50 años? Al final de la canción llegó a un Fa5 y eso es envidiable. Quisieramos estar en esa forma y contar con esa voz a esa edad.

Para nuestra sorpresa, aún quedaba una ultima canción y la popular de Europe, The Final Countdown sería la encargada de cerrar la jornada. En una relación de complicidad, Jani bromeó con la melodía del teclado de la canción original y la gente coreó el sonido de forma tan graciosa que la risa de Jani se arrancó y hasta tuvieron que parar empezando la segunda estrofa, mientras Timo se rie de nosotros porque conocíamos la canción muy bien. Se tomaron una última pausa para decir que, como finlandeses que son, no van a terminar ni hoy ni mañana ni nunca un show con una canción sueca y mezclan la canción con un extracto de Killed By Death, un clásico de la difunta banda inglesa Mötörhead

No hay duda, anoche nos dieron una clase magistral de cómo hacer música y que sólo se necesita pasión por la música para lograr cautivar al  público. Timo en su mejor forma posible, Jani con una voz y un desplante en la guitarra único en su tipo y un show tan bien elaborado que ha pasado 1 hora y 30 minutos exactos de emoción y diversión. Esperamos que no pase mucho tiempo para ver un show de este calibre y con este formato tan especial y agradable.

Cabe agradecer a  Xpansion Producciones por traer un espectáculo de esta índole y que no muchas veces podemos disfrutar debido a que sólo se realizan en USA, Europa o en Japón.

Comentarios
A %d blogueros les gusta esto: